Antecedentes

La década de los ochentas hizo viables ideas que se venían tejiendo en el sector educativo respecto a cómo mejorar la educación con apoyo de computadores y redes de éstos, toda vez que a la creciente capacidad de los equipos para procesar y almacenar información en formato digital, se sumó la posibilidad de tenerlos en forma más portable y a mucho menor costo, acompañado esto de un aumento grande del poder de las redes de computadores en apoyo de procesos interactivos. La investigación sobre cómo aprovechar tecnología digital para resolver retos educativos, tanto en lo educativo como en lo informático, también avanzó a partir de entonces. No sólo se indagó sobre informática para la gestión educativa (sistemas de información para apoyar procesos administrativos de las instituciones de educación), sino que muy particularmente en lo relacionado con mejoramiento de procesos de enseñanza-aprendizaje propiamente dichos. En este contexto, en el departamento de ingeniería de sistemas y computación de la Universidad de los Andes se desarrollaron proyectos que sirvieron como motivación a nuevas iniciativas en los dominios de gestión de bancos de preguntas (María Consuelo Franky y Francisco Rueda) y enseñanza de la programación con Karel el Robot (Rodrigo López).

Directores

Luz Adriana Osorio 2002 – 2011

Olga Mariño Drews 1999 – 2001

Álvaro Galvis Pánqueva 1985 – 1999

Cimientos

Con todo lo que estaba surgiendo en esta década y en la Universidad de los Andes, en 1985 surgió el grupo de investigación sobre informática educativa –GIE– en el departamento de ingeniería de sistemas y computación. Este naciente grupo logró dinamizarse a través de un curso electivo lanzado por Álvaro Galvis: Ingeniería de Software Educativo; luego vendría otro curso como La Inteligencia Artificial Aplicada a Educación liderado por Francisco Rueda. Estos cursos sirvieron como semillero para definir y desarrollar trabajos de grado e investigaciones.

Luego de tres años de labores, en 1988, se decidió proyectar el grupo de investigación GIE hacia la comunidad académica nacional y gracias al apoyo de Colciencias y del Ministerio de Educación Nacional se lanzó el Boletín de Informática Educativa, una publicación con comité académico en el que tomaron parte investigadores nacionales e internacionales de grupos pares. Esta iniciativa cogió fuerza y a lo largo de sus dos o tres entregas anuales, durante trece años, logró publicar trabajos selectos de los grupos que en América Latina investigaban en informática educativa. El Boletín se convirtió en la Revista de Informática Educativa (RIE) a raíz de que la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE) acogió como uno de sus órganos de difusión la publicación del GIE.

Ya para el año de 1992 el GIE se transformó en LIDIE –Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Informática en Educación– preservando su objeto de estudio y razón de ser pero cambiando su ámbito, el cual se extendió más allá de las fronteras del departamento de ingeniería de sistemas y computación para convertirse en un ente que desde Uniandes y con eje central en el departamento, siguiera formando recursos con saber tecnológico y pedagógico, pero sus proyectos tenían proyección al resto de la universidad y a otras entidades.

Dentro de las líneas de investigación que se crearon en ese entonces, se encuentran:  

  • Investigación en recursos tecnológicos para la docencia
  • Investigación en ingeniería de software educativo
  • Investigación en sistemas inteligentes de enseñanza
  • Investigación en planeación estratégica de informática
  • Investigación en sistemas CLIC –Creativos, lúdicos, interactivos y colaborativos– para el aprendizaje
  • Investigación en ambientes virtuales de aprendizaje